viernes, 19 de diciembre de 2014

Mi ternura y tú.


Se me ocurrió preguntarte que te gusta de mi y, como respuesta, obtuve "Tu ternura, que se fue". Me he quedado con la duda. ¿Qué ternura extrañas? ¿Qué ternura buscas? Quizá la misma que dejé en tus brazos o, debajo de tus sábanas; puede que en tus labios. No lo sé. Realmente es un enigma.

Me he quedado con las ganas de saber por qué tardaste tanto en entender que no soy la misma desde hace un buen rato. No he dejado de amarte y, sé que tu aun sientes lo mismo por mi, pero no comprendo por qué me has dejado ir tantas veces. Entonces, querido, ¿qué ternura quieres?

Me he quedado con las ganas también, de abrazarte fuertemente, tal como lo hacía ayer. Se me han quemado los labios con tantos besos que me he guardado. Me he tragado todas esas palabras cursis e ideas tontas para complacerte, porque, a mi parecer, sé como sorprenderte. Todo esto, lo he reservado porque aunque te conozca y sienta que lo quieres, me has demostrado muchas veces mas de lo que me quieres, que no te importa lo que haga. Toda mi ternura, la que tengo guardada para ti, no te la daré. No me creas egoísta, cariño, es sólo que no te la mereces por tacaño, por guardarte todo tu amor y no dejarme nada a mi que tanto te deseo.

¿Quieres mi ternura? Ven a por ella. Serán duras pruebas y, si no te rindes, te prometo mi vida entera."